Fotografías me recuerdan momentos perdidos en el tiempo, momentos que habían sido olvidados por una mente saturada, fatigada, agotada. Trastornada.
Ya no quiero pensar más: en todos lados veo objetos, escucho palabras o recuerdo frases que me recuerdan que ya no estás aquí. No pretendo olvidarte, solamente quiero ya no sentir ese desconsuelo.
Este es un sinsabor que no cuela, no se puede diluir. Quisiera poder abrazarte de nuevo. Mi corazón añora poder volver a verte y que sepas que te amo.
Siento que voy vagando por la inmensidad del vacío espacial y sé que en esta vida no volveré a verte, pero guardo la esperanza y sé que nos volveremos a encontrar.
No quiero sumergirme en un mar de lágrimas y a veces escucho una voz chillona que me dice: «Papi, extraño a Mario, solo él me decía nena». Me quiebro y no puedo evitarlo.
Volver a lugares donde estuvimos juntos me hace decirle al viento, con un susurro que no deja ver ni el movimiento de mis labios, que recordar es volver a vivir.
Te extraño mucho Mario.

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